Por supuesto que no eres mala por cortar. Nadie tiene obligación de estar con otra persona hasta la muerte, independientemente de los motivos. Y en tu caso lo que haces es proteger tu salud mental, siendo responsable de ti misma.
Lo que yo no haría es «seguir ayudándole» después de cortar. Es adulto y tiene capacidad de tomar sus propias decisiones, y por lo que cuentas parece que no quiere cambiar de vida.
Lo que piense su familia o cualquiera no te debería importar. ¿Vas a perder tu vida por el qué dirán?
Tampoco creo que sea gordofobia. Ahora todo se justifica en que lo hacemos por «loqueseafobia». Es simplemente que tenéis intereses distintos, como si de pronto él te dijera que quiere vivir en un pueblo remoto aislado de la civilización y tú le dejaras porque no es la vida que quieres. No te sientas culpable y vive.