Yo también me sentiría orgullosa de tu hija, creo que su reacción, después de haber aguantado tanto, es proporcionada. Pegar no está bien, pero aguantar tampoco.
Lo más probable es que, después de haberse defendido, la niñata que la insulta se lo piense dos veces antes de volver. Tu hija ya no es la «gorda pringada» de la que se puede reír, porque resulta que se defiende y eso da miedo.
Enhorabuena, sigue trabajando así con tu hija, seguro que le irá genial.