Pues yo estoy embarazada. Y mi mejor amiga, como tú, no puede tener hijos. Sí, como tú, también era su sueño. Y yo… pues no se me iba la vida en ello.
Pero ¿sabes qué? Que ella se ha alegrado por mí tanto como si fuera suyo. Se ha involucrado con mi embarazo. Está a tope comprando, viviendo conmigo, ayudando con las reformas, dándome opinión de cómo lo haría ella.
Y si me dijera que porque yo puedo tener hijos y ella no, se acaba nuestra amistad, pues… hasta luego.
Entiendo tu dolor, pero nosotras no tenemos la culpa.