Claro que puede ser un tema a tratar en terapia, pero creo que antes de llegar a ese extremo, necesitas hacerte un ejercicio de autoreflexión. El caso es que no podrás hacer feliz a nadie ni serlo con nadie hasta que no seas feliz contigo misma. Diría que en esta página todos o la gran mayoría hemos pasado o estamos pasando por ello. Nos vemos cada día en el espejo, sabemos lo que falla o lo que nos gustaría arreglar de nuestro cuerpo y creemos que todo el mundo se va a fijar en eso que no nos gusta y nos van a odiar por ello, tanto como ya nos odiamos nosotros. El punto es ese: nosotros nos odiamos y proyectamos ese sentimiento en los demás. Evidentemente que nos encontraremos con capullos, la vida está llena de ellos, pero también tenemos que aprender a descubrir a esa gente que nos hace recuperar un poco de fe en la humanidad y creer en ellos.