A mí, la abuela de mi exmarido me dijo que no me daba más flan, que estaba muy gorda.
Y él no le dijo nada. Es más; cuando salimos y le dije lo cabreada que estaba y lo maleducada que era su abuela, aún se enfadó conmigo, y todo.
Yo sí me llevaría mis propios polvorones. Los sacaría y le diría «no, es que como usted no me quiere dar, pues me los traigo yo de casa». A ver qué le parece.