Aquí una educadora social que también se ha criado sin esa maldad.
Yo también soy confiada por naturaleza y pienso que la mayoría de personas son buenas, que muchas de ellas simplemente han tenido una vida difícil o han tomado unas decisiones diferentes a las que he tomado yo en momentos determinados que las llevan a un sitio y no a otro.
En general, cuando trabajas en estos mundos, la figura de autoridad es respetada, pero ojo, ese respeto te lo ganas poniendo límites. Si no los pones, no funcionará. También te digo, poner límites no está reñido con ser cercana, para nada, ser autoridad no implica ser autoritaria.
Yo trabajo sabiendo que cualquier día me puedo llevar un puñetazo, es parte de mi trabajo, pero eso no hace que trabaje con miedo. Sí tengo algunas precauciones. Por ejemplo, no digo dónde vivo, por dónde salgo o a qué colegio va mi niño.
En mi entorno nadie se dedica a esto y a veces han sentido miedo, pero eso son los prejuicios, para ellxs te metes en la boca del lobo.
La verdad que para mí mi trabajo es importante y no podría estar con alguien que no lo entienda. También tienes que saber desconectar, yo nunca me llevo trabajo a casa, termina el turno y terminó, mañana seguimos.
Mi ex marido me decía que me falta maldad, que tendría que ser más mala y menos confiada, ¿puede haber mejor piropo? ¡Ojalá todo el mundo fuera así!
Mucho ánimo, y no cambies!! Hay gente que nos necesita!! (Spoiler: y no me refiero a tu novio 😜)