Que terrible.
Yo no soy abstemia, pero en verdad bebo muy pocas veces.
Y la conversación suele ser algo así:
– ¿Quieres una copita de x?
– No, gracias.
Y te juro que se acaba. Me ofrecen una copa mí, y al otro y al siguiente. El ofrecimiento es por cortesía, igual que nos ofrecen refrescos a mí, al otro y al siguiente. Y si no quieres, pos no gracias y ya.
Lamento mucho qué debas lidiar con eso. Por lo que leo, muchas lidian con esa presión de amigos y familia… y no, eso no debería pasar.