No hablarse entre kedadas dice bastante más que una siesta o unos cariños después de follar.
Por lo que cuentas, sois follamigos, tenéis sexo de forma ocasional, pero él no se plantea nada más allá, mientras que tú te aferras a pequeños detalles para creer que sí.
Solo te queda hablarlo con él, pero desde fuera se ve claro.