No es tanto la frase que le digais a los niños como el comportamiento que tengáis después entre vosotros. Si os seguis respetando y no iniciais una guerra usando a los niños como armas, ellos estarán bien. Lo mejor es decírselo de forma natural y sin falsas promesas, incluso podéis poner el ejemplo de otra pareja divorciada que ellos conozcan. Respecto a la gente «esas cosas pasan» y «es un asunto personal y no necesitamos la opinión de nadie».