Prueba a preguntarle a compis de otras especialidades, baraja todas las posibilidades posibles y piensa bien dónde te sentirías más a gusto antes de meterte de nuevo en once ramas y un nogal.
Todos tienen algo en común, acaban siendo monótonos. El caso es investigar un poco en qué área te sentirías más cómoda repitiendo.
Si buscas alejarte de una rutina monótona puedes optar por ser médico de cabecera. Tiene más variedad, porque es como el primer filtro. Recibe muchos casos diferentes al día y decide la medicación que ha de tomarse, el especialista al que debe derivar el caso o las pruebas que necesita. Por lo que ve muchas cosas y se enfrenta a muchas enfermedades diferentes. Eso sí, se desgastan fácilmente por la carga de trabajo, ya que hay personas que sin tener ni un solo síntoma o con un síntoma menor se plantan ahí a hacer consulta, también hay gente que les ruega que les recete «x» cosa que le ha recomendado la señora Paquita. Por lo que hay que tener muuuucha paciencia.
Si observas los pros y contras de cada área y deduces que todas te van a ocasionar esa sensación, lo mejor que puedes hacer es buscar otro trabajo o aprender a amar el tuyo. Si, por el contrario, hay un área que te produce curiosidad y cosquillitas, adelante, nunca es tarde.