Yo me he visto en tus zapatos. Mi requisito indispensable era ser mamá, y mi pareja me decía siempre lo de «sí, pero no ahora». A mí esto me reconcomía porque cuando le pedía una fecha él no me sabía decir. A mí me parecía egoísta porque para nosotras un embarazo, parto y posparto paraliza todo durante unos años, ellos siguen igual. Pues puse una fecha límite por mi salud mental, aunque acordamos que yo dejaría la pastilla y que iniciaríamos la búsqueda después de un tiempo, me quedé embarazada con la marcha atrás (pero esa es otra historia) después supe que él quería ser papá pero le daba pánico (después fue él el que quiso un segundo bebé). La cuestión es que me tuve que sentar a hablar seriamente con él porque para mí posponerlo indefinidamente no era una opción. Nosotras también tenemos derecho a planificar nuestras vidas y no estar a la expectativa de que el otro dé su beneplácito, si se supone que ambos lo desean. Pero no creas que no es una situación fuera de lo común