No te castigues por ello. Todos en algún momento de nuestra vida hemos deseado la muerte de alguien que nos ha hecho daño, y más en tu caso que es un casi bastante duro.
Que lo hayas pensado no significa que realmente desearas su muerte, y te digo más, aunque te alegraras por ella, tampoco lo vería mal del todo, ya que hay un desgraciado menos en el mundo.
Mejor el que su próxima víctima