Si tú quieres volver a convivir, tendrás que plantearselo así. Quizá no es cuestión de ir a vivir juntos ya, pero sí algo como «de aquí a seis meses vamos a volver a intentar vivir juntos, mientras, usaremos este tiempo para hablar de los problemas de convivencia que tuvimos y cómo resolverlos». Lo que está claro es que no podéis volver a vivir juntos igual que antes, sin resolver los problemas o cambiar nada, porque entonces el resultado será el mismo.
Y ojo, que la convivencia es cosa de dos… Si lo planteas todo como que él es el único que tiene problemas (que es lo que has contado) es más probable que no quiera volver a vivir contigo, yo tampoco me arriesgaría a vivir con alguien que piensa que todos los problemas de convivencia son cosa mía y que todo debo cambiarlo yo.