Considero que cuando uno se casa debe escoger el menú y nadie se tiene que meter en eso.
Hay dos alternativas:
La primera, que no haya gambas. Es la más lógica teniendo en cuenta que tú eres la novia y que es tu día.
La segunda: hacer un pequeño sacrificio y colocar gambas en esa mesa pero con medidas. Que no te toquen sin limpiarse adecuadamente y que el restaurante evite la contaminación cruzada.
Al final la decisión depende de vosotros, que sois los que se casan. El resto a apechugar.