Cada vez que leo lo de «conexión que hacía tiempo que no sentía con nadie» se me disparan todas las alarmas.
Vamos a ver, hija de mi vida. No has hecho nada malo. No habíais hablado de exclusividad, no erais pareja. Pero si ni siquiera os habéis conocido en persona, por el amor de Dios! Dejad de hipotecar vuestra felicidad a personas a las que no conocéis de nada.