Pues coincido con Mayte: es una pena en qué se ha convertido «eso de ligar».
Nunca he estado en apps de ligar, pero he ligado por otros medios y «los tíos son así»: unos imbéciles que ni se molestan en ser educados.
Un ejemplo: un camarero me entró en un restaurante, me tiró los tejos desde que me vio, yo no le hice caso al principio, pero tanta miradita profunda cuando me hablaba, tantas palabras y tanta sonrisa me hizo fijarme en que el tío «estaba tonteando». Y me lo dijo cuando fui al baño: «No me había pasado nunca,pero me has gustado y quería saber si puedo darte mi teléfono». No me lo creí, claro, pero me hizo gracia y la verdad que el chico estaba muy bien, era muy guapo y animada por mis amigas, acepté.
Me dió su tfn y pasada una semana le escribí.
Buah! Desde el principio súper empalagoso: me has gustado mucho, fue un flechazo, eres preciosa, quiero verte, … Me escribía cada día para darme los buenos días, me mandaba audios, me deseaba buenas noches … ¡Menudo pesado! Pero bueno, estaba bueno y después de dos semanas hablando me dije: voy a decirle que sí a quedar a tomar algo para conocernos «mejor».
Pues yo no hice planes con nadie ese viernes y mi idea era esa, quedar con él, darle una oportunidad.
Y va el imbécil y en el último momento, como 5 minutos antes de salir yo de casa para nuestra cita, va y me cambia la hora, que en vez de a las 10:00 a las 11:30, que tenía que cerrar para cubrir a un compañero y hacer caja y que si en vez de venir él a buscarme, que si iba yo a buscarle a él, y que si en vez de ir nosotros a cenar, que si me importaba pillar comida del chino por el camino y nos íbamos a su casa a cenar.
Y le dije que sí, claro. Que sí a todo, que ningún problema.
¿Y sabes que hice?
Que no fui.
Que no estoy desesperada.
Que yo no buscaba ligar con él.
Que me entró él y que el que algo quiere, que se lo curre.
Que ni siquiera me dijo: disculpa, ha pasado esto, si no te importa mejor hacemos tal, … ¡Qué va! Él cambió de planes radicalmente y pensaba «que me tenía a su merced».
Yo no estoy para tonterías. Ese gesto no me gustó. No fui a buscarle. No aparecí. Me llamó a las doce de la noche, no se lo cogí. Me dejó un audio, que dónde estaba, que me estaba esperando, que le avisara si estaba en camino.
¿Y yo que hice? Pues pasar de él.
Me dejó un par de audios más y le ignoré.
Al día siguiente me escribió que si todo bien, que qué me pasaba, bla, bla, bla… ¿Y sabes? Que podía haberle bloqueado y no darle explicaciones, pero soy buena persona y en parte me sentía mal por decirle «que sí y luego no ir» y le llamé y se lo expliqué: tengo la sensación que solo querías camelarme para que al final fuera yo a tu casa y acabar «liados» y que tu plan no era quedar para conocernos y como me fío de mí y de mis intuiciones, decidí no ir. Estuvo mal no presentarme en tu trabajo pero, decidí no perder el tiempo y como soy educada, te doy una explicación. Pero vamos, que no vamos a quedar y no quiero vque me llames ni me escribas más.
Me dijo que lo entendía y que aceptaba mi decisión y no pidió disculpas por el cambio de planes en ningún momento.
Le bloqueé.
Por supuesto, volví a verle un par de veces más cuando fui a comer con mis amigas al restaurante y fuimos cordiales y ya. No hay problema con eso. Pero él fue un niñato.
Lo que pretendo dejar claro con mi anécdota, es que estamos en una época en la que la gente no cumple lo que dice que va a hacer.
Cambian de planes constantemente y no solo pasa con «ligues», pasa con amigos y familiares.
Cancelan o cambian el plan en el último momento o incluso te dejan en visto y no dicen nada.
Y eso está mal.
Yo no voy a ser el segundo plato de nadie. A mí sí me gusta el cortejo y me parece importante.
También me he liado con alguien que he conocido en un bar esa misma noche y me lo he pasado bien, pero no vayas de una cosa cuando en verdad quieres otra.
Mi intuición me dijo: uy, este mucho quiero verte, me has gustado, bla, bla, … pero lo que quiere es follar y ya.
Por eso cambió de planes. Y yo no acepté.
Mi consejo: no le bloquees todavía. Pasa de él. No podas explicaciones. Espera a ver si algún día contesta y por si acaso «ten preparada tu parrafada» y si de verdad te escribe de nuevo, le sueltas tu monólogo, dejas que lo procese y cuando esté «escribiendo», le bloqueas. Ahí, en ese momento. Y que le den!!!