Precisamente para romper ese bucle y salir de esa dependencia, lo que se recomienda tras una ruptura es el contacto cero.
Decirte a ti misma que puedes seguir adelante sin hablar con él, sin enviarle ningún mensaje. Y cumplirlo.
Al menos hasta que dejes de «necesitarle» o «echarle tanto de menos».
Cuando lo hayas superado y estés a gusto contigo misma quizá se pueda retomar la amistad.