Lo primero que debes hacer además de lo que ya has intentado hacer es comentarle este problema que nos cuentas aquí a su pediatra y que éste hable con él y le examine.
Si concluye que lo que le ocurre a tu niño no es un problema físico, es posible que esté somatizando algún problema que tenga de tipo psicológico, con lo cual lo último que necesita el chico es que su propia madre le juzgue. Hazle saber que estás ahí y gánate su confianza. Si de esta manera te cuesta acceder a él, pídele consejo a su pediatra o a tu médico de cabecera o a ambos. Incluso más adecuado sería que os guiara un psicólogo a los padres y al niño. Tampoco estaría de más si hablas con su maestra.