La necesidad de algunos novios / familias de ser bienquedas es cosa suya. En nuestra boda no invitamos ni a la tía Pacita del pueblo ni a parejas ni a ningún compromiso. Quien lo quiso entender y quiso venir lo entendió y vino, y quien no quiso venir (que no fue casi nadie) no hubo ningún drama.
La realidad de esto es que para el tío al que nunca ves no es ninguna ofensa no ir a tu boda, es el mismo marrón para él ir que para los novios invitarle. No deja de ser una persona a la que nunca has visto que ahora tiene que soltar 200€ a otras dos personas que nunca ha visto y encima comprarse unos zapatos nuevos. Lo mismo pasa con la tía Paqui y con la vecina del quinto que te quería mucho de pequeña. Pero entre la necesidad de la suegra de quedar bien con la tía Paqui, la necesidad de la tía Paqui de hacer el paripé y los novios que no saben decir que no, se montan estos cirios de 100 personas de las que te la soplan 60.
Yo en mi boda lo planteé así; Quiero 0 complicaciones para todo el mundo y quiero 0 complicaciones para mi. No hay regalos, no quiero tener que invitar a gente que no quiero invitar, y no hay +1 porque aquí nos conocemos todos. ¡Y tan a gusto que estuvimos!