Bandera roja, paga contigo y con tu hija sus celos, territorialidad, inseguridad y paranoia, cuando tu no has hecho nada malo, y apuesto a que luego encima intentará tener razón, manipular la situación y hacerte chantaje emocional para quedar el como la víctima y que le acabes pidiendo perdón y por supuesto no te dejará usar las estupendas zapatillas que tu hija ha elegido con todo el cariño del mundo.
Una de dos, o rectifica, se disculpa y asume que se ha equivocado o dale puerta, porque mereces algo mejor y tu hija también.
Un abrazo y mucha fuerza