El destino escrito no existe, el destino lo escribes tú.
Hacerte respetar no es «hablar alto o echar la bronca». Es saber lo que quieres y no aceptar migajas o desmanes.
Esa forma de pensar derrotista no te va a ayudar a cambiar la situación.
Eres una persona adulta, coge las riendas de tu vida y manéjala tú. No puedes obligar a nadie a quererte como a tí te gustaría pero si puedes quererte tú, la persona más importante de tu vida.