Yo lo hice invitando a mi gente (pocos), pero «de verdad». Comieron de lujo y cada uno bebió después lo que quiso. No acepté dinero de nadie y me fui a mi casita con la conciencia bien tranquila.
¿Cómo que quién no pague no vaya? ¿Te montas (tú) tu bodorrio para que te lo paguen otros? Eso sí que me indigna… Por eso nunca quise entrar en ese negocio.