Si te preocupa ser dañina es que no lo eres. A no ser que vengas de postureo.
Las personas tóxicas duermen estupendamente porque son divinas: mejor que nadie.
Lo malo que les pasa nunca es su culpa y rápidamente hayan en quién volcar la responsabilidad.
El problema lo tienen los demás, no ellos.
Porque ellos son los buenos y el resto no somos nadie.