Mi experiencia después de 13 años de relación es que se pierde la pasión pero no la magia, aunque a veces tenemos nuestros momentos más fogosos, tenemos sexo menos a menudo que al principio, eso sí, de mejor calidad.
Ahora bien, la parte buena es que hemos ganado muchísima confianza, respeto, vivencias…
En mi opinión la relación ha mejorado mucho con los años, y siento que cada año es mejor. La magia como has dicho, se transforma, pero sigue existiendo.