Muchas gracias a todas, la verdad es que solo leeros me está ayudando a poner las cosas en perspectiva.
Respecto a la mención de que no sabéis por qué acabé en cesárea por culpa de la matrona, me dijo que me iba a arrepentir por no querer epidural y me puso monitorización continua, me obligó a estar tumbada en la camilla, me hizo un tacto estando de 8cm y me rompió las aguas a propósito. Debido a esto, el bebé rotó a posterior (cara hacia arriba) con una posición de la cabeza en que quedó encajado y a partir de ese momento se produjo sufrimiento fetal y fuimos a cesárea al poco tiempo. Al hacerme los tactos fue tan brusca que me desgarró el cuello del útero y yo sangraba mucho pero ella no le dio importancia. Puse queja en el hospital casi al año de parir y hace poco me enteré de que hay pacientes que la han demandado pero los juicios no están prosperando y ahí sigue.
Tras la cesárea, entré en shock hipovolémico y me tuvieron que hacer una transfusión, el bebé hizo piel con piel con mi pareja y cuando volví a la habitación ya lo habían vestido y no pude hacer piel con piel.
Quedé muy débil y entre el dolor, los analgésicos y la anemia pasé cuatro meses de infierno. Mi pareja se dedicaba a quitarme al bebé todo el tiempo que no estaba al pecho, yo casi no podía ni moverme por la pérdida de sangre y las piernas hinchadas del tobillo a la ingle, mareos por la anemia, y me traía para comer bocadillo, pasta, pizza o cualquier cosa no saludable y a deshoras, cuando yo lo único que pedía era algo de verdura o que fuera a comprar naranjas. Me miraba mal hasta por pedirle un vaso de agua dando el pecho y me lo traía resoplando. La casa hecha un asco y no quería ni que vinieran mis padres ni los suyos, cuando venían los miraba mal por limpiar la casa y traerme de comer cosas saludables y con hierro, y por coger al bebé unos minutos. Le entraba la neura, me cogía al bebé de los brazos y se iba a la habitación con él o lo sacaba a la calle a pasear todo el tiempo que quería. Si íbamos al centro de salud, cogía el carro y echaba a andar deprisa sabiendo que entre las grapas, mi mareo y la hinchazón de piernas yo no podía seguir el paso. Antes de que viniese su madre a las tres semanas de parir, me vio con la escoba y arreglando un poco la casa sufriendo y no se dignó en ayudarme, siguió mirando la tele con el bebé dormido al lado en el moisés. A la mínima que yo abría la boca, incluso para decir buenos días, me gritaba y me hablaba mal, a veces incluso porque no le había gustado mi tono o porque «es que ahora no sonreía, todo el día seria y sin arreglarte». Me montaba escenas incluso por elegir yo la ropa del bebé un día, porque no le puse lo que había preparado ya que yo tenía que llevarlo al pediatra y prefería una cosa más práctica.
No empecé a ver la luz hasta que acabó la baja de paternidad y tras cuatro meses volvió a trabajar. Yo empecé a estar mejor de la anemia y más relajada en casa en su ausencia, también más fuerte físicamente, y le dije que se acabó lo de quitarme al bebé y que, o colaboraba en casa o la relación se acababa, que no le reconocía porque nunca había sido así (a veces sí que gritaba y montaba números cuando algo no le convenía, pero fue nacer el bebé y saltar por todo, cruel y con saña). Ahora se excusa diciendo que le vino grande la situación, pero no quiso pedir ayuda, es más, me culpa a mí de no haberle pedido más ayuda diciendo de que no me podía leer la mente, pero es que si le decía que hiciese algo empezaba a gritar o a maldecir y lo hacía dando golpes a todo o no lo hacía, si no le decía nada se quedaba todo por hacer, y si me veía sufrir a mí haciéndolo me decía que «lo hacía yo por gusto» y no se dignaba en ayudarme…
Aunque ahora ha vuelto todo casi a la normalidad y está conmigo casi como antes de tener al bebé, yo no me olvido de eso y sé que no puedo contar con su ayuda si necesito algo. Cuando ha sido al contrario, y han sido varias veces, yo siempre había estado ahí para ayudarle, pero esta ha sido la primera vez que he necesitado yo ayuda y cuidados y recibí solo desprecios y gritos, y no me puedo quitar eso de la cabeza.