V, no hay palabras amables que te definan: eres una basura de persona. Sólo a la más infecta y podrida de las cabezas se le ocurriría escribir para acusar a la víctima de haber podido «arruinar» la vida de su sobrina, en vez de al violador. Me das asco, tú indecencia no tiene límites. Y ahora que me bloqueen, que me da igual.