Madre mía, con lo de las 2 videollamadas diarias, yo hubiese explotado en una semana. Estar dos años así me parece una tortura, no sé cómo has aguantado hasta aquí.
Eres dueña de tu vida y de tu tiempo, así que coincido con los demás. Decirle al padre de la criatura que o lo para él o lo paras tú. E ignorar llamadas inconvenientes, tanto al teléfono como en casa.
Probablemente al principio habrá drama, pero piensa que a la larga vivirás más tranquila. Ánimo!!