Hola Juli:
Siento mucho que el haya perdido la ilusión por el momento y que te haya amargado la tuya.
No se si lo que te voy a decir lo han puesto ya porque desde luego me he llevado una decepción con los comentarios que he leído y no he querido leerlos todos.
Si llegas hasta mi, te diré que tu marido tiene derecho a lo que siente, por muy decepcionante que pueda ser. Y seguramente cuando empiece a cuidar de la nueva bebé seguro que la quiere igual que a las otras dos.
De todas formas no creo que hacerlo sentir mal por como se siente y dejarlo solo mientras está mal sea solución de nada (digo sólo en el plano emocional, no por las vacaciones, que de sobra entiendo que la decisión de quedarse era suya y a las niñas ya le teníais prometida la salida).
Creo que deberías intentar empatizar con él y buscar la forma de que poco a poco se vaya sintiendo mejor. Si me parece buena idea el ejercicio de plantearle qué diferencias educativas o qué experiencias paternales pensaban que iban a ser diferentes y a que ponga en práctica, todas las que pueda, desde ya con las niñas. Seguro que poco a poco se va sintiendo mejor.
Culpables de que sea una cosa u otra no hay. La genética es la que es y no se elige, como bien decías en tu post. Eso que quede claro a los dos y partais siempre de ahí.
También le plantearía si realmente tanta pena es solo por eso o si hay algo más de fondo a lo que no le ha prestado atención y por eso la noticia le ha sentado peor de lo que debería… Por poner un ejemplo, que de repente no se vea con la misma fuerza que tenía cuando vino la primera y ahora con todo más cerca se le haga un bebé más cuesta arriba de lo que pensaba, o que haya pasado algo que lo haya apenado por otro lado y esto sea solo la gota que ha llenado el vaso…
Sea como sea no le niegues el consuelo y la comprensión, si veis que la cosa se enquista y a riesgo de parecer pesada, os deberíais plantear terapia. Para él, o para ambos si la situación te empieza a superar.
Seguro que lo arregláis, mucho ánimo. Un abrazo