En mi trabajo de hace malos pasó lo mismo. Al sospechar de quién era, en vez de acusarla directamente, la dejamos hacer hasta que cogió tal confianza pensando que nadie se daba cuenta que le pusimos a huevo un dinero de tal manera que cuando lo cogiera, se llenara de tinta permanente las manos y lo que tocara… Cayó como mosca en la miel.