Siento lo de tu aborto, entiendo que te sientas mal por haberlo perdido después de tantas dudas, pero no te tortures, no es un castigo divino, ni nada de eso,simplemente son cosas que pasan, y todo ocurre por algo. Tú misma dices que cualquier día sales huyendo lejos del control de tú marido, y un bebé sería una atadura más que te impediría lo que en el fondo sabes que acabará pasando, porque es evidente que, por mucho que en los malos momentos te prometa que va a cambiar, no pone el más mínimo interés en solucionar esa conducta asfixiante. No va a cambiar, asúmelo, y, por mucha capacidad de decisión que tengas sobre el dinero, las cuestiones domésticas, etc, ese control enfermizo acabará afectando tu salud mental y la de tus hijas si sigues justificando sus celos.