Por mucho que esté faltando escucha y empatía por ambas partes aquí hay una tercera personita implicada. Mudarse a un pueblo sin súper, sin cole y un padre que se desentiende sería condenar a la autora a estar sola, dependiente de coche para todo y con una logística de locos. Faltan datos sí, pero yo leo a una mami sobrepasada y angustiada. Las formas de él son de traca también.