Brutal la historia!! Aunque el chaval me parece un faltón.
A mí también me sienta mal cuando los niños me llaman señora, pero luego pienso que para pasar de «señorita» a «señora» hace falta un hombre, como si fueramos incompletas antes de casarnos. Y como eso JAMÁS, yo siempre digo: soy señora desde que nací.