Yo tengo tres hijos. El mayor era un llorón con todo el mundo, se reía solo con nosotros. Con el mediano era una odisea ir a cualquier sitio porque iba todo el rato provocando a todo el mundo con sus ojazos y su sonrisa eterna. Siempre riendo. A la pequeña mi marido le llamaba «La Notaría» porque no se reía nada. Ella miraba sería todo el tiempo. Cuando la notaría cumplió un año, empezó a sonreír con conocidos y ahora con 7 años es el alma de la fiesta. Es sonriente y divertida. Eso sí, sigue observando todo. No se le escapa una. Jejejeje