Yo quiero más a mi hija que a nadie en este mundo y espero que mi marido también la quiera más que a mí. Para mí es el amor más grande, puro e incondicional que he podido sentir.
Si mi marido por ejemplo me traicionara o me tratara mal, me alejaría de él y algún día lo superaría. A mi hija no podría dejar de quererla hiciera lo que hiciera.