Yo creo con sinceridad que no vale la pena. Que estará intentando rehabilitarse y eso le honra, pero yo en tu situación no me quedaría a comprobarlo. Ya no sólo ante la posibilidad de que vuelva a hacerlo, sino porque ¿Cuál sería tu límite? Estarás siempre con la alarma puesta, pendiente a cualquier bandera roja, preguntándote si ese enfado tonto va a acabar en una ostia, un insulto o un menosprecio… Y realmente no creo que valga la pena estar siempre así…