Tu hijo tiene unos gustos que tú no, y cuanto más le prohibas cosas absurdas, más confianza vas a perder de él.
Las normas y límites son estupendos y necesarios, pero rozamos lo absurdo.
En fin, es tu hijo, son tus normas. Pero yo estoy con tu hermana y tu cuñado.
Ya lo han dicho por ahí, es solo un muñeco feo. Lo que hay detrás de eso lo sabes tú, no tu hijo.