Ay… cariño, un duelo es un duelo. Da igual si compartíais sangre o no, tu duelo no es menos importante porque sea tu suegra. Además, cuando hemos perdido a alguien ya antes, llueve sobre mojado. Después, todos los duelos nos hacen más daño de lo normal. Y te lo digo con conocimiento de causa, perdí a tres seres queridos el mismo año, con separación de un par de meses, y pensé que no lo contaba.
¿Has pensado que quizás le ayuda ver tu dolor? Lo digo porque él parece que esté en fase de negación. A veces cuando nos hacemos los fuertes para no sentir, lo único que necesitamos es ver reflejado el dolor en otra persona para conectar con el nuestro. Puede que sea pronto y aún no esté preparado, pero sería estupendo que pudierais compartir vuestro dolor. No hay nada más bonito que sentirse acompañado en la tristeza, y tú puedes ser precisamente esa acompañante perfecta, porque entiendes por lo que está pasando y juntos podéis llegar a normalizarlo. ¿No lo habías pensado?
No, no eres egoista, eres una persona que está intentando sobrevivir a una de las experiencias vitales más duras que existen: la muerte de alguien a quien amas.
Llora lo que tengas que llorar, y no te escondas porque no tiene nada de malo. Lloras porque la querías y eso es precioso.
Un abrazote