Aparte de lo de ir al médico, te aconsejo que tengas cerca una especie de botella con boca ancha para hacer pipi en cuanto notes que tienes ganas. Controlar el pipi y suelo pélvico mientras la forma de moverte ha cambiado totalmente es misión imposible. Lo importante es que hagas pipi cuando tengas ganas, imagínate las que teniendo una discapacidad nos desplazamos con silla, bitutores o bastones, cuando te acabas de despertar no llegarías nunca.Esas botellas las venden en farmacias y están diseñadas para nosotras.