Tengo una amiga que se pasó años y años en un bar. Trabajando horas y horas, turnos partidos, saliendo tarde, aguantando al jefe, a los clientes… Y era angustioso porque por un lado estaba deseando dejarlo porque cada vez estaba más consumida y por otro necesitaba el trabajo y a la vez el mismo no le permitía estudiar lo que quería ni dedicarse a otra cosa. Y eso lo empeoraba aún más. Al final, hartísima, consiguió hacerse un pequeño colchón y decidió dejarlo y centrarse en terminar sus estudios y buscar otra cosa. Da miedo dar el salto, pero cuando te sientas más o menos preparada has de saber qué no es el único trabajo del mundo ni el de tu vida. Que puede costar pero puedes encontrar otra cosa. Pero analiza el momento en que tú sientas que puedes dar el salto.