Chica, pues lo que nos pasa a todas cuando nos relacionamos con otras personas. Yo cuando iba a la universidad metía siempre la pata, y no era siquiera porque hablase mal de alguien, sino por chorradas como decir que no me gustaba una serie o no la veía cuando tod@s eran fans seguidores (quedaba de la rara con la que mejor no quedar) o contarle a una compañera de clase y que yo consideraba que éramos amigas que su novio le estaba poniendo los cuernos (por supuesto no me creyó y no quiso saber más de mí). Con el tiempo y tras unos 10 años en distintos trabajos he terminado adoptando la ley de la discreción o el silencio. Trato cortés y escueto con compañeros en el trabajo y más relajado con amigos cercanos, que resulta que con la edad el grupo de amigos se reduce a los de verdad.