Me ha faltado añadir que, aunque hagan cada vez más ruido, por suerte no son tantos, y que aún quedan hombre maduros y funcionales, a veces cuesta encontrarlos, pero están ahí. A veces cuando me siento positiva tras un buen día me da por pensar que de acabarán extinguiendo ellos solos gracias a una educación cada vez más feminista de los más jóvenes y a que las chicas no le den bola.