Pues yo hace ya unas 2 décadas fui a una discoteca en Barcelona cuando fui a visitar a unas amigas. Estando allí los camareros me subieron a la barra. Mis amigas vitoreaban, supuse que era algo habitual. Entonces me magrearon, me voltearon, me dieron un chupito, un pico en los labios y un mordisco en un muslo. Todo ello mientras todos vitoreaban en la discoteca. Yo bajé mareada y asqueada, pero mis amigas vitoreaban y gritaban y no quise amargarme el resto de la noche, así que hice como si nada. Cuando bromeaban conmigo sobre lo de ls barra, lo hacían como si fuera algo que yo hubiera buscado y disfrutado, y con cierto retintín a “golfa”. Yo me sentía avergonzada y sucia. Mi novio estaba en mi ciudad y yo sentía que le había fallado, y también sentía que me habían metido mano y robado un beso unos tíos que ni me gustaban ni yo les había dado ningún tipo de permiso. Y encima me sentía culpable por no haber sabido frenarlos. Irónicamente ese recuerdo me sigue haciendo sentir culpabilidad y vergüenza 20 años después.