Y no creáis que no nos alegramos. Porque al final la culpa te la echas a ti. Porque ella y yo no es: no sirvo, no lo conseguiré nunca,…
Vuelvo a insistir no es egoísmo. A veces no eres lo suficientemente fuerte para “estar ahí” para la embarazada. Porque terminas con una depresión enorme: yo nunca podré, otros pinchazos más, ahora esta prueba,… es DOLOR.