Yo una vez me quedé solo en la oficina (estaba de guardia por la tarde) y decidí masturbarme, por un lado porque estaba caliente, y por otro lado por vivir una experiencia «prohibida». Me aseguré de estar realmente solo, me aprovisioné de papel higiénico y… la experiencia no fue muy buena. El temor a que me pillase el personal de la limpieza, alguien de seguridad, etc, me inhibió e incluso aunque llegué a correrme, no disfruté tanto en comparación con haberlo hecho en casa. Eso sí, luego me quedé muuuy relajado y creo que fui más productivo.