Hola!
Esto que has escrito: «Es que lo único que me queda ya es irme a su casa y picarle a la puerta o ir a buscarla al trabajo.», es justo lo que estaba pensando decirte.
Yo en tu lugar me presentaría en su casa para hablar como personas maduras. Ella es muy libre de querer romper la amistad, pero tiene la obligación moral de darte una explicación, ¿qué menos no?