No me fijo ni en la belleza ni en el dinero, me fijo en sus gustos: que no vea tele, que no se le vaya la vida en el gimnasio, que controle de libros, de historia, filosofía, música metal, espiritualidad y sea políticamente de izquierdas y abogue por la supresión de las clases sociales. Afortunadamente tengo una pareja así y encima está bastante bueno para mi gusto: pelo largo, barba y grandote. Pero pelado de pasta y me da igual.