Estoy de acuerdcon Patricia. Una cosa es que el hijo sea su prioridad, y otra distinta que no se le marque ningún tipo de límite; y, el momento, es ahora. O se va a convertir en un adolescente indomable.
Háblalo tranquilamente con él cuando el niño no esté; que entiendes que quiera darle caprichos por el poco tiempo que pasa con su hijo, pero que no se le puede consentir todo.
Y, si no lo quiere entender, puerta. Básicamente, para que no tengas que sufrir al chaval en unos años, si le siguen maleducando.