Pues yo, hace dos meses, fui a una boda con un vestido que me costó 10€ y, además de ir divina, me echó los trastos el tío más bueno del evento (al que no conocía previamente) y ahora somos follamigos.
Por cierto, el vestido me lo voy a poner en otro sarao en octubre ya que no coinciden invitados. Todo ventajas: bonito, barato y reutilizable.