Habla con él serenamente y dile que ya sabía que eras antidrogas antes de empezar la relación, y que si realmente prefiere fumar porros a estar contigo. Que esconderse es una tontería, que no es un crío, que te acabarás dando cuenta por las ojeras y los cambios de humor.
Pregúntale qué le pasa para haber vuelto a una adicción que había superado hace tiempo. Si está sobrepasado por los problemas familiares, tendréis que abordarlos de alguna manera.
Y, si eso no funciona, si sigue fumando a escondidas, lo mejor será dejarle; dolerá menos ahora que cuando ya hayas desperdiciado parte de tu vida con él.
Ánimo!!