Ver porno no es «normalizar» nada (cómo nos gusta usar estas frases hechas de ahora, Señor). Se puede ver porno y ser perfectamente consciente de que eso no es «lo normal», o excitarse viendo algo que no haríamos en la vida real. Igual que por ver los Pokémon no «normalizamos» que los niños vayan solos por el mundo capturando bichos imaginarios para hacer combates.